EL PODER DE LA FE
Para las religiones ha sido sumamente difícil mantener una posición conciliadora con los sistemas de gobierno, por el contrario en la historia vemos penosos acontecimientos de persecución, condena y aniquilamiento, de allí la importancia del accionar inteligente de los representantes o líderes religiosos para no convertir estos preciados principios en un arma de enfrentamiento.
Un ejemplo de ello fue la vida del recordado Juan Pablo II quien aun viviendo en tiempos difíciles supo sobrellevar esta carga, una vez llegando a ser al máximo representante de la iglesia católica, busco la integración, el perdón y la reconciliación.
En el Perú podemos recordar la paciencia y mansedumbre de nuestro Martin de Porras quien en medio de la discriminación y el abuso, se mantuvo fiel a una fe representada en el fiel cumplimiento de los principios católicos , espero años para ser reconocido como fraile, espero siglos para ser que la iglesia católica lo canonizara, su vida en cambio fue un ejemplo de servicio a los demás sin mediar los obstáculos que a cada momento le propinaban las autoridades eclesiásticas, pudo buscar justicia rebelándose sin embargo, simplemente Martin se aboco a su obra de servicio sin distinción alguna acatando la férrea disciplina dentro del convento.
No obstante hoy el padre Garatea desea una transformación radical obviando el daño o la repercusiones nefastas que pudiera dejar a la doctrina que el Juro fielmente aceptar, mas aquellos lineamientos humildad, obediencia entre otros ya no le sirven, ya no desea asumirlos, entrando en el camino rebelde de la intransigencia.
Si el padre Garatea no está ahora de acuerdo con estos preceptos, tiene todo el derecho para marcar otro camino, la religión no es la única senda para cumplir sus ideales, es totalmente contradictorio intimidar o presionar para que la jerarquía católica se adecue a su criterio.
Asimismo un verdadero líder religioso al margen de su posición personal y/o política, prevalece el sentimiento de solidaridad para con todos los seres humanos, pero el padre Garatea prefiere la actitud de lideres políticos, olvidando que su misión es buscar la conciliación, la paz, mediante el dialogo.
La gran mayoría habla de la labor del padre Garatea siendo integrante de la CVR, pero se olvida que esta comisión está plagada de injusticias y parcialidad, algo que fue realizado sin ninguna objeción por parte del padre Garatea, al contrario el debió marcar el camino de una verdadera reconciliación, pero no fue así, esta comisión solo sirvió para denunciar y condenar, la reconciliación en todo caso fue fracaso, por ende la labor en este aspecto por el padre Garatea también fue un fracaso.
El padre Garatea tiene todo el derecho para opinar y seguir sus ideales personales, pero en todo caso, debe primeramente respetar los principios de la institución por más dolorosos que sean, de lo contrario es libre para hacerlo retirándose del ámbito religioso.
La iglesia católica como toda iglesia creada por el hombre tiene virtudes y también muchas deficiencias, estas pueden irse reduciéndose paulatinamente, las nuevas generaciones tienen este desafío, pero no hacerlo de forma radical, ella puede hacerse siguiendo los procedimientos de la jerarquía eclesiástica, paso a paso.
Mientras tanto harían bien los representantes de la iglesia seguir el ejemplo de nuestro Martin de Porras, discernimiento, mortificación cristiana, buscando el camino de la reconciliación y la paz, tal como Jesús lo hizo en vida sin enfrentamientos.
“No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas.
No he venido para abrogar, sino para cumplir.
Porque os digo que a menos que vuestra justicia
Sea mayor que la de los escribas y de los fariseos,
Jamás entraréis en el reino de los cielos
Sofía F
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