CRIMINALES
Y DEFENSORES
Por Sofía Flores
Observando
nuestra historia, al Perú no le fue suficiente la guerra del pacifico para
comprender la importancia en salvaguardar nuestros intereses nacionales , a diferencia de aquellos países quienes a consecuencia de la guerra aprendieron a
enfrentarse cara a cara con el enemigo, hasta defender cada espacio de su
territorio, su casa, familia y hasta su vida.
Luego de
la etapa sangrienta vivida durante la subversión cuando
toda nuestra institucionalidad democrática se quebró con los atentados a
las instituciones , asesinato de autoridades , secuestros e intimidaciones
, nuestro país paso a la etapa de la reconstrucción nacional
en muy corto tiempo , logrando estabilización financiera, con un crecimiento
sostenido gracias al cual ahora vemos sus frutos, no obstante
esta tranquilidad financiera se ve empañada por un sentimiento de
fracaso por no haber logrado la tan preciada reconciliación entre peruanos, por
el contrario desde cada rincón del país se percibe resentimiento, odio, sed de venganza y
enfrentamientos, hábilmente manejado por grupos extremistas con fachada democrática.
La etapa
de transición con el gobierno de Paniagua,
posteriormente con la presidencia de Alejandro Toledo estuvo
marcada por intereses políticos , conocedores de toda la inmoralidad democrática
inmersa en todos nuestros gobiernos, se preocuparon más en rencillas personales
y partidarias , con un solo objetivo derrumbar el fujimorismo, atacarlo, perseguirlo, hostigarlo hasta someterlo a
minuciosas acusaciones judiciales, dejando a un lado aspectos trascendentales muy valiosos para nuestra ansiada reconciliación, “la solidaridad y unión entre los diversos
representantes políticos”, a fin cerrar
esta etapa sangrienta siendo justos y honestos, esto se hubiera logrado con una comisión
netamente imparcial e integrada por cada uno de nuestros líderes democráticos.
Bien sabemos la “comisión de la verdad y la reconciliación”
no consiguió este objetivo porque tomaron un principio fundamental de los
derechos humanos sin sentido de
justicia, justificando el accionar
subversivo , sin mediar reparación alguna
por estos, iniciando una política de indemnizaciones a estos criminales, con la venia de las Aprodeh lógicamente porque parte de los fondos de
estas asociaciones provienen de estas
indemnizaciones , así sin tener el mínimo criterio de las
consecuencias por estas medidas, hoy son
muchas las victimas reclamando procesos de compensación monetaria por parte del
estado, trayendo consigo una cadena que jamás
terminara, porque las secuelas de esta barbarie son tan profundas que abarcaran
muchas generaciones, esto perjudica a toda la nación, y beneficia a las Aprodeh.
Debemos
tomar cartas en el asunto de una vez por todas, mediante una convocatoria de
fuerzas democráticas dejando de lado
diferencias ideológicas buscando mediante la concertación corregir errores, reconociendo el valor de aquellos
peruanos quienes dieron su
vida por nuestra tranquilidad, este puede ser el inicio de una política de
buena fe para devolverles la dignidad y
el agradecimiento que se merecen.
La
CVR solo consiguió tolerancia para las
facciones subversivas e intolerancia
hacia las personas que la combatieron, colocando en un mismo nivel a criminales
y defensores.
Para
muchos peruanos es difícil entender a las fuerzas defensoras de un país , por
cuanto la gran mayoría jamás ha estado
de cara a cara con el enemigo, mucho menos han tenido que defender el hogar con sus manos , es una lección muy trágica de aprender, ojala
no lleguemos a ese punto y podamos tomar
conciencia a tiempo, siendo más consecuentes
con nuestros defensores.
El
atentado a Tarata en época del terror, según los subversivos fue un error táctico porque el punto de ataque era
una institución bancaria, para ellos no hubo investigaciones ni hostigamientos, si
nuestros defensores fallan se les
vienen encima todo el peso de la ley obviando
injustamente que son seres humanos y no maquinas sin opción de error.
Un joven
mata a un delincuente por defender a su novia y es denunciado como
criminal, un muchacho se defiende de una
turba pandillera con un revólver y es encerrado como un criminal junto a ellos, un policía por
defender a un ciudadano dispara a un criminal y es sometido a todo un
proceso institucional e inclusive judicial ,le cae encima todo el conglomerado
de asociaciones pro derechos humanos , así
también las criticas moralistas e hipócritas , como si fuera un criminal, soldados en el campo de batalla entran en acción
a cumplir un operativo , la gente los
reclama, los alaba, pero después los llaman criminales .
Fácil es
pedir a otro que manche sus manos con
sangre para defendernos, pero
somos mezquinos para no comprender la situación de esta persona que no pidió entrar
en conflicto simplemente el enemigo llego
y tuvo que enfrentarlo.
El criminal
destruye para su beneficio , aniquila,
atenta egoístamente contra la sociedad de todo país , el defensor
destruye para salvaguardar la integridad de los habitantes así como la infraestructura y el progreso de
un país .
El
principio fundamental de los derechos humanos es defender la vida no
destruirla, empecemos a tomar conciencia
real del sentido de justicia para llamar
criminales a los todos aquellos delincuentes al margen de la ley.
Seamos
consecuentes y tolerantes para aquellos
peruanos encargados de velar por nuestra
tranquilidad, tratándolos como seres humanos valiosos
porque son nuestros DEFENSORES.
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